Equipo #PorElClima

Una vez más, la historia necesita pioneros. Personas capaces de emprender caminos que cambien el mundo. Es lo que hemos hecho a lo largo de los tiempos y lo que vamos a seguir haciendo. Nada está completamente escrito. Tenemos la posibilidad de ganar la carrera al cambio climático, de que el futuro sea como a todos y todas nos gustaría.
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Historias #PorElClima de Equipo #PorElClima

Equipo #PorElClima realiza las siguientes acciones #PorElClima:

Calcular la huella de carbono de la organización

El cálculo de la huella de carbono es el primer paso para poder conocer las fuentes de emisiones de CO2 de ula organización. De esta manera, la huella de carbono permite identificar las medidas más eficientes a implementar para reducir las emisiones y consolidar la estrategia de acción frente al cambio climático.

Compensar la huella de carbono de la organización

Se puede ser "neutro en carbono" compensando la huella de carbono que no se ha logrado reducir realizando una aportación voluntaria de una cantidad económica a proyectos que consiguen absorber o reducir una cantidad de CO2 equivalente.

Comunicar la huella de carbono a través de registros o bases de datos

La inscripción en registros o la comunicación de la huella de carbono en bases de datos contribuye a mejorar la transparencia en la gestión del cambio climático de la entidad. Existen diferentes herramientas como el Registro de la OECC o diferentes registros de CC.AA. que, en algunos casos, permiten obtener el reconocimiento oficial de la huella de carbono.

Reducir la huella de carbono de la organización

Al reducir la huella de carbono de la organización se reduce el impacto en el clima de la actividad. También se reducen los costes asociados al consumo de materias primas, de energía o de productos y, además, se genera un valor añadido en una sociedad cada vez más exigente en la acción frente al cambio climático.

Verificar la huella de carbono de la organización

Verificar la huella de carbono genera credibilidad al tener la garantía de un tercero independiente de que se ha calculado correctamente. Además, se genera un valor añadido para la marca en una sociedad cada vez más exigente en la acción frente al cambio climático.

Reducir el desperdicio de alimentos

El desperdicio alimentario supone un gran impacto en el medio ambiente y una enorme pérdida de los recursos necesarios para su producción: agua, superficie agrícola y energía. 

Casi un tercio de los alimentos, aproximadamente 1.300 millones de toneladas, que se producen al año  en el mundo para el consumo humano se pierden o desperdician, según advierte la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO). 

En Europa se desperdicia entre 95 y 115 kilos de comida apta en buen estado España es el 6º país de la UE que desecha más alimentos, unas 7,7 millones de toneladas al año (21.000 toneladas diarias), según un informe del Parlamento europeo. Los españoles tiramos alrededor del 18% de la comida que compramos y desperdiciamos alimentos por valor de 11.000 millones de euros al año, lo que supone más de 32 kilos por persona. Además, un 45% de los productos desechados podrían haberse utilizado si se planificara, gestionara y almacenara mejor.

Principalmente, esto se debe a: la ineficiencia de las cadenas de suministro (infraestructuras y logística); la carencia de tecnología; la falta de destreza, conocimiento y capacidades de gestión de los agentes que intervienen en la cadena; y, las restricciones operativas que pueden derivarse de la normativa legal. 

El desperdicio alimentario es el tercer productor mundial de CO2 tras EEUU y China.

Invertir en valores de compañías con políticas de reducción de emisiones de CO2

La modificación de la matriz energética y del modelo económico mundial basado en la inversión en energías fósiles son herramientas fundamentales para luchar contra el cambio climático. Destinando más de la mitad de la inversión verde a mejorar la eficiencia energética en todos los sectores y a expandir las energías renovables, incluidos los biocombustibles de segunda generación, el consumo energético mundial se reduciría en alrededor de 40% antes de 2030.

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